EL CICLO BIOLÓGICO DE LOS ODONATOS Y SUS DIFERENTES ETAPAS: 4.- LA VIDA DE ADULTO

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

EL CICLO BIOLÓGICO DE LOS ODONATOS Y SUS DIFERENTES ETAPAS: 4.- LA VIDA DE ADULTO

Mensaje  LIBELLULASMAN el Sáb Dic 26, 2009 8:03 pm

LA VIDA DE ADULTO


LA MADURACIÓN SEXUAL

Tras la emergencia, el insecto juvenil se aleja, en ocasiones a bastante distancia del agua, y comienza una fase de maduración sexual mientras adquiere sus colores definitivos. Es posible observar entonces agrupaciones de varios miles de Aeshna mixta, aún decoloradas, dejándose llevar por las corrientes térmicas y derivar hacia las colinas. Durante este período, la mayor parte de las especies buscan los entornos abrigados del viento que se calientan rápidamente con el sol: claros y bordes forestales, tierras soleadas, caminos vallados... En esta fase, machos y hembras viven unos junto a otros empleando el tiempo en cazar y descansar. Su constitución se refuerza y su aparato reproductor se desarrolla. Llegados a la madurez, los machos, en su gran mayoría, vuelven a los medios acuáticos para esperar la llegada de las hembras. Algunas especies parecen volver en masa a los lugares donde nacieron, mientras que otras adoptan con facilidad otros lugares que descubren y que se adaptan a sus necesidades.

En nuestra zona de estudio, esta fase dura entre 2 y 50 días, según las especies. En el extremo sur de la región mediterránea puede ser muy larga y llegar a fluctuar entre 2 y 5 meses para Aeshna mixta, Sympetrum striolatum, Sympetrum meridionale y Sympetrum sinaiticum, que emergen en mayo-junio y no son vueltos a ver en sus lugares de reproducción hasta septiembre-octubre. En este caso, a causa del calor estival y la sequedad, se produce una fase de estivación durante la cual los imagos dejan sus lugares de reproducción para reagruparse en zonas de colinas arboladas o dispersarse individualmente. Este tiempo se acumula a la fase de maduración sexual y la reproducción no tendrá lugar hasta la llegada del otoño con su descenso de temperaturas y la aparición de las primeras lluvias.

LA CAZA EN LOS ODONATOS

Todos los odonatos son carnívoros voraces y predadores frenéticos de numerosos insectos como moscas, mosquitos y más raramente avispas y abejas. Todos los insectos de talla pequeña entran en su régimen alimentario. Pueden igualmente atrapar pequeños arácnidos posados en la vegetación e incluso otras libélulas. Llama la atención en este sentido la observación realizada de un Anax imperator capturando un macho de Libellula depressa para devorarlo. Existen incluso casos de canibalismo durante los cuales imagos de Ischnura elegans o de Ischnura graellsii, por ejemplo, devoran otros adultos de su misma especie. El canibalismo es igualmente conocido entre adultos de Anax parthenope y Orthetrum cancellatum. En el 80% de los casos se trata de individuos reproductores que capturan juveniles o inmaduros

Algunas especies defienden un territorio de caza del que expulsan a sus congéneres e incluso a ejemplares de otras especies. Realizan la caza desde un soporte elegido como puesto de observación (atalaya o percha) o al vuelo. Capturan las presas con las patas y las devoran con las mandíbulas. Es suficiente con acercar un palito a la boca de un Cordulegaster boltonii o un Boyeria irene, capturada y tenida en la mano, para comprobar hasta qué punto sus mandíbulas son potentes y afiladas.

Dada su facilidad para el vuelo, las acciones de caza de las libélulas acaban en éxito casi siempre. A ello contribuye su enorme campo visual (ven en todas las direcciones) y la independencia de movimientos de sus alas anteriores y posteriores. Pueden planear, girar sobre un ala o quedarse estáticas en vuelo estacionario para de repente acelerar vertiginosamente, subir o bajar verticalmente y volar hacia atrás.

Vuelan sobre todo de día en cuanto el sol calienta suficientemente la atmósfera, pero en los períodos de caza frenética pueden ser vistas en el crepúsculo e incluso, a ciertos Aeshnidos, cuando ha caído la noche.

LA APTITUD PARA LA DISPERSIÓN

Los Anisópteros son tan buenos voladores que pueden explorar zonas muy distantes para colonizarlos si las condiciones ecológicas son favorables.

Las migraciones en masa de Hemianax ephippiger (como la aparición de varios millones de individuos sobre una zona de 200 Km de largo y 50 de ancho a lo largo de la costa turca del Mar Negro el 11 de agosto de 1995), de Anax junius, de Libellula quadrimaculata y de numerosas Sympetrum, son bien conocidas. Hemianax ephippiger, original del África subsahariana, ha sido observada en Islandia y Anax junius ha alcanzado recientemente Gran Bretaña y Francia después de haber atravesado el Atlántico Norte a favor de las borrascas oceánicas.

Entre los Anisópteros se han comprobado velocidades de vuelo entre 30 y 60 km/h, lo que da idea de sus facultades en vuelo. Los Zigópteros son más limitados en su velocidad de desplazamiento que está alrededor de los 2 km/h, aunque muchos de ellos llegan a superar esta velocidad en caso de necesidad. Pueden, sin embargo, dejarse transportar pasivamente por corrientes de aire y colonizar zonas muy alejadas de su origen. La presencia de un Zigóptero americano (Ischnura hastata), en las Islas Azores, archipiélago volcánico, situado a unos 3.000 Km del continente americano, es la prueba de tales migraciones pasivas, por otra parte tan arriesgadas y aleatorias que solo han llegado hembras hasta allí. Se perpetúan por partenogénesis, caso único entre las libélulas. A otra escala, la implantación en las Islas Canarias y sin duda en Madeira de Ischnura saharensis, especie propia del África sahariana y subsahariana, o de Ishnura pumilio debe ser atribuida al mismo fenómeno.

Esta aptitud para la dispersión, la divagación y la colonización se observa con sorpresa en muchas especies. Ischnura pumilio e Ischnura elegans son conocidas pioneras que aparecen rápidamente en balsas de agua de reciente formación, incluso muy alejadas de otras zonas húmedas. A pesar de su fragilidad, Nehalenia speciosa es capaz de colonizar localidades situadas a una docena de kilómetros de su lugar de nacimiento. Sin embargo, teniendo en cuenta las aptitudes de Libellula depressa, numerosos Gónfidos, Cordulegastridae, Macromiidae y Corduliidae no se entiende bien que, siendo potentes voladores, se alejen poco de su hábitat y alrededores cercanos. Así en Córcega, los únicos Anisópteros bastante bien repartidos y totalmente instalados son los Aeshnidae y Libellulidae. Las otra familias están muy poco representadas siendo unas meramente esporádicas (Paragomphus genei, Cordulegaster boltonii) o muy localizadas (Somatochlora flavomaculata, S. metallica meridionalis). Esto es muy sorprendente a la vista de la presencia de varias especies de Zigópteros sobre esta isla siendo estos menos voladores que los Anisópteros. Así llegamos a la conclusión de que las variaciones de las poblaciones son debidas a los cambios climáticos y la historia geológica de una región y no solamente a las posibilidades de dispersión de las especies.
avatar
LIBELLULASMAN
Admin

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 29/10/2009
Edad : 50

Ver perfil de usuario http://www.libellulasman.com

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.