EL CICLO BIOLÓGICO DE LOS ODONATOS Y SUS DIFERENTES ETAPAS: 6.- LA LONGEVIDAD

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EL CICLO BIOLÓGICO DE LOS ODONATOS Y SUS DIFERENTES ETAPAS: 6.- LA LONGEVIDAD

Mensaje  LIBELLULASMAN el Sáb Dic 26, 2009 8:51 pm

LONGEVIDAD

El tiempo que puede vivir un imago en la naturaleza es muy variable, en función de las especies, los factores meteorológicos y la predación.

El período de vuelo en las diferentes especies es, en nuestra región, inferior a un año. Un solo género (el género Sympecma, con 3 especies en Eurasia) es capaz de hivernar en estado adulto. Sus emergencias tienen lugar entre junio y agosto, la puesta entre marzo y mayo. Después los imagos mueren y son reemplazados por una nueva generación.

Las otras especies emergen entre finales de marzo o abril y agosto, desapareciendo progresivamente a lo largo del año. Globalmente, el final del período de reproducción intensiva de una especie coincide con su declive. Pueden encontrarse entonces individuos envejecidos, desgastados por la intemperie, los matorrales y las cañas, los combates con los rivales, el esfuerzo de la puesta... En otras no han podido sobrevivir pues han sido víctimas de enfermedades, parásitos, depredadores, ahogamientos en tentativas de acoplamiento infructuosas o con motivo de la puesta, o acaban pereciendo de hambre durante períodos largos de mal tiempo. Los que sobreviven, acaban con las alas desgarradas y reducidas a su mitad anterior, descoloridos, mutilados... Al finalizar la temporada, los individuos más viejos se enfrentan a una escasez de presas cada vez más acusada y acaban pereciendo con las primeras heladas otoñales. La longevidad media de los adultos que han superado la fase de maduración está comprendida entre 3 y 24 días en los Zigópteros (con una media de 8 días) y de 6 a 38 días en los Anisópteros (con una media de 11 días), debidos a la predación y la intemperie. La longevidad máxima es de 15 a 77 días en los Zigópteros (con una media de 30 días) y de 17 a 64 días en los Anisópteros (con una media de 30 días). La tasa de supervivencia diaria es a veces mucho más elevada durante el período de maduración, durante la que los imagos permanecen relativamente ocultos, que durante el período de reproducción, pero este hecho no es general.

Se ha comprobado que la predación ejercida por diversos animales podría tener gran importancia sobre los efectivos de Odonatos en un determinado lugar. En el momento de la emergencia, los pájaros, las hormigas y las arañas aprovechan la circunstancia y limitan una parte importante de los nacimientos. Una vez emprendido el vuelo el insecto no está libre de peligros. Las arañas los atrapan en sus telas y las avispas y los asílidos (grandes moscas predadoras provistas de una larga trompa en forma de dardo) las atacan a menudo. Las grandes libélulas predan sobre las más pequeñas, tanto en estado larvario como en estado adulto. Las larvas de Anisópteros pueden atrapar bajo el agua hembras adultas, de especies medianas o pequeñas, cuando están efectuando la puesta para devorarlas. Algunos pájaros se han convertido en especialistas en la caza de libélulas. Es el caso del abejaruco (Merops apiaster) (hecho comprobado por Enrique Aguilar en la balsa de Las Cañas (Navarra) o el alcotán (Falco subbuteo) (registrado por el Grupo ZALANDRANA en la Laguna salina de Hervías sobre Hemianax ephipigger). Estos pájaros consumen grandes cantidades de Aeshnidae y Libellulidae. También los córvidos consumen numerosos Sympetrum y Aeshna mixta durante las frescas mañanas otoñales y las golondrinas los atrapan ocasionalmente. Las garzas capturan larvas en el agua así como ciertos coleópteros y hemípteros acuáticos carnívoros (ditiscos, escorpiones de agua, notonectas). También son víctimas de los peces. Finalmente, ranas, garcillas y garcetas capturan igualmente adultos durante la puesta y en los dormitorios al atardecer.

En el delta del Danubio se ha descrito el caso de un ardeido de costumbres crepusculares, el Avetorillo común (Ixobrychus minutus): al atardecer, esta pequeña garza cebaba a los peces de los que se alimentaba con libélulas que ella misma atrapaba en sus dormideros. Sin matarlas, las dejaba sobre el agua, corriente arriba, esperando que algún pez viniera a por ellas. Si la corriente la arrastraba sin ser devorada volvía a colocarla en el punto inicial, llegando incluso a cambiarla por otra cuando el odonato moría ahogado. En cuanto un pez se aproximaba al insecto, la inteligente garcilla daba cuenta de él. Es previsible también que los murciélagos capturen odonatos, pero no parece que esto sea frecuente.

Un último caso de predación es aún más sorprendente: en las turberas, plantas carnívoras como las Droseras, principalmente Drosera intermedia y , en menor grado, la drosera de hojas redondas (Drosera rotundifolia), tienen las hojas suficientemente adhesivas como para atrapar las libélulas que en ellas se posan digiriéndolas gracias a los jugos digestivos secretados por sus glándulas mucilaginosas. De ellas no quedará más que una cubierta quitinosa vacía de toda sustancia nutritiva. Los Zigópteros y los Anisópteros de talla pequeña, como Leucorrhinia dubia son presas de ellas.
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