LOS NOMBRES COMUNES DE LAS LIBÉLULAS EN ESPAÑOL

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LOS NOMBRES COMUNES DE LAS LIBÉLULAS EN ESPAÑOL

Mensaje  LIBELLULASMAN el Vie Dic 25, 2009 10:53 pm

Introducción
Es sabido que el ser humano conoce y designa metafóricamente todo aquello con lo que está en contacto: los fenómenos naturales, los animales, las plantas, las actividades que realiza, los productos y utensilios que fabrica para trabajar, etc. En efecto, la lengua no es sólo lógica, sino que en ella la afectividad, la imaginación y la fantasía desempeñan un papel muy relevante, del que a veces nos olvidamos. Y así sucede también con los odonatos o libélulas: estos asombrosos animales tienen varios nombres comunes en español. Vamos a intentar conocerlos y desentrañar sus significados y orígenes.

Libélula
Se trata de una palabra tomada directamente del latín libellŭla, que es diminutivo de libella que a su vez es diminutivo de libra que significa balanza; los romanos las denominaron así porque ese aparato se mantiene en equilibrio en el aire: la facultad que las libélulas poseen para cernirse en vuelo, a buen seguro que fascinó a aquella cultura y le aplicó un nombre muy acorde con esa característica.

Caballitos del Diablo
Este es un nombre cuya definición no está nada clara. Así, sabemos que los Caballucos del Diablo son seres mitológicos de Cantabria que aparecen en la noche de San Juan volando entre llamas, humo y emanaciones de azufre y atronando en el silencio de la noche con bramidos infernales producto de la furia liberada tras todo un año de continencia. Dice la leyenda que son siete y parecen libélulas gigantes, pues tienen largas y transparentes alas, y vuelan por los cielos nocturnos Sus colores son rojo, blanco, azul, negro, amarillo, verde y anaranjado. Vuelan siempre juntos y el primero de ellos es el caballo rojo, el más grande y robusto, el jefe que lidera y dirige a los demás en su búsqueda. Quienes han visto a los caballucos dicen que el mismísimo diablo monta uno, y que el resto son cabalgados por demonios. Son nefastos para los montañeses, pues se dedican a pisotear o quemar las mieses. Los caballucos se desplazan por las sendas dejando las huellas de sus cascos y las peñas y piedras que alcanzan sus pezuñas quedan marcadas como si de tierra recién labrada se tratase. Su resoplido es tan fuerte y frío como el cierzo de invierno que hace caer las hojas de los árboles. Sus ojos relumbran como brasas incandescentes. Según el mito, estos caballos del infierno fueron hombres pecadores que perdieron su alma y se vieron obligados a vagar por el mundo el resto de la eternidad. El caballo rojo fue un hombre que prestaba dinero a los campesinos y luego mediante sucias tretas embargaba sus propiedades; el blanco era un molinero que robaba muchas porciones de gtrano del molino de su señor; el negro era un ermitaño que engañaba a las gentes; el amarillo un juez corrupto; el azul un tabernero; el verde un terrateniente que deshonró a muchas jóvenes y el naranja un hijo que por odio maltrataba a sus padres. Pero, ¿cómo llegó a extenderse por toda la geografía española esta definición peyorativa hacia las libélulas? Tal vez esta tradición sea común a muchos puntos de nuestra Península.
En Canarias, sin embargo, tenemos caballo, caballito y caballito del diablo como “insecto ortóptero que tiene las patas delanteras muy altas”. Puesto que el caballo es un animal doméstico y más próximo al hombre que las libélulas, la denominación referida al mamífero puede servir para designar al insecto, sobre todo si tenemos en cuenta que al posarse adopta una posición parecida a la del cuadrúpedo.

Sacaojos
Término definido como “insecto coleóptero de ojos muy salientes que le ocupan casi toda la cabeza” y como sacaojus/sacojus. Se trata, pues, de una definición motivada indudablemente por la forma de los ojos del insecto en cuestión: los posee de gran tamaño y muy salientes, es decir, parece que los saque de la cabeza.

Sacaúntos
Es un personaje fantástico con el que se amenaza a los niños. Seguramente, estamos ante un nombre que remite al falso peligro de la libélula (recordemos que ni pican, ni muerden ni son venenosas): quizás se tiene la creencia popular de que este insecto inofensivo extrae la sangre o las partes vitales de los animales y de las personas. No obstante, sacaúntos ha de referirse a otra bestezuela realmente nociva, denominación que luego se aplicaría por confusión a la ‘libélula’.

Candiles
Se utiliza en un área geográfica formada por varias localidades del sudeste de Teruel, tres de Castellón y una de Cuenca, además de un pueblo de Navarra y otro de La Rioja. En estos pueblos se denomina candil de las brujas a la luciérnaga mientras que en Canarias se documenta candil como mariposa nocturna. Con respecto a candil refiriéndose a libélula, la tonalidad azul con reflejos metálicos propia del insecto, la cual cambia según varía el ángulo de incidencia de la luz puede ser el detonante para que se la llame como el utensilio para alumbrar, dotado de un recipiente de aceite y una varilla con gancho para colgarlo, pues da la impresión de que emite luz como los candiles.

Aguja
Dicha denominación, una vez más, está motivada por el cuerpo alargado y delgado del insecto, que se asemeja a la barrita puntiaguda de metal, hueso o madera con un ojo por donde se pasa el hilo o cuerda con que se cose, borda o teje.
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